Desde la aparición de las redes de comunicaciones una de las principales preocupaciones siempre ha sido cómo solucionar un fallo físico en algún equipo o enlace. Las primeras redes de comunicación utilizadas, los circuitos punto a punto, adolecían de un gran problema, el fallo de un enlace dejaba sin conectividad todas las comunicaciones establecidas por dicho enlace y se perdía la disponibilidad de los datos. El mismo problema tenían las redes de circuitos conmutados, si bien, en éstas existen caminos alternativos, las comunicaciones ya establecidas se perdían ante el fallo de un enlace.
Actualmente la tendencia en telecomunicaciones está orientada a que las redes de conmutación de circuitos y las redes de conmutación de paquetes, fija y móvil, se integren gradualmente en una infraestructura de red basada en el protocolo IP, esta nueva infraestructura transportará el tráfico telefónico y el tráfico de las aplicaciones de Internet. A esta red que se utilizará como soporte para este nuevo escenario de convergencia de redes y servicios se le ha denominado Red de Próxima Generación (NGN).
La aparición de las redes de próxima generación es una realidad en el desarrollo de las telecomunicaciones. Si bien su introducción constituye un salto tecnológico, también representa un enorme reto desde el punto de vista de la seguridad.
El poder acceder a la información, la mayor cantidad de tiempo posible o todas las veces que se requiera, es uno de los objetivos de una red informática, la información no es útil si no se puede acceder cuando es necesario, las dificultades más comunes que causan situaciones de no disponibilidad, son los problemas de red, como lo suele ser un enlace colapsado, por lo que el sistema debe estar en la capacidad de poder ser restaurado lo más pronto para tener el acceso a la red.
En una recuperación basada en protección, el camino o segmento de respaldo ha sido calculado y establecido previamente al fallo. Sólo en caso de fallo el tráfico se conmuta al camino preestablecido.
Entre las técnicas de protección se pueden enumerar las siguientes: Disjoint Paths, Protection Rings, Protection Cycles, P-cycles, Resilient Routing Layers (RRL), Redundant Trees, IP Fast Reroute (IPFRR), cada una de las técnicas tiene sus ventajas y desventajas con respecto a la Modularidad, Redundancia, Nodo de recuperación, Enlace de Recuperación, Recuperación Local, Recuperación Global.
Mediante un análisis comparativo entre las técnicas de protección se determina que Resilient Routing Layers (RRL), IP Fast Reroute (IPFRR), poseen buena Modularidad, aceptable recuperación de nodos y de enlaces y se puede realizar una recuperación Local y Global, para lo cual se requiere una coordinación completa a lo largo de entre todos los routers en una red.
La idea general detrás de los mecanismos de protección es la planificación de caminos alternativos que entran en funcionamiento en el momento del fallo. Esto es un paso más allá de disponer simplemente de una línea de respaldo. Existen diversos mecanismos de protección de enlaces diseñados para este tipo de redes, manteniendo una rapidez de reacción, lo que conlleva una menor pérdida de tráfico y asegurar alta tasa de disponibilidad de los servicios.